El blog de Aurelio Asiain

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Categoría: Kioto

Tadashi Amano: Hogar

 

Alcé la voz
regañando a mi hijo
y ahora
en voz muy baja
tranquilizo a mi perro.

Eres
tan bueno,
eres
tan bueno…

Molesto,
el perro
mueve la cola
de mala gana.

 

家庭
天野忠

大きな声で
子供を叱ったので
いまは
小さな声で
犬を撫でている。

いい子だな
おまえは
いい子だよ
おまえは…。

迷惑そうに
犬は
しぶしぶ尾を振っている。

 

Otros dos poemas de Tadashi Amano, aquí.

Dos poemas de Tadashi Amano

ANTIGUALLAS

 

Un callejón sombrío por el que sopla el viento
y una pequeña tienda de antiguallas.
Un montón de basura y chucherías.
Algunas tal vez útiles,
inservibles sin duda casi todas.
Cuánta cosa que más o menos pronto
acabará quebrándose.
Mal apoyado en un bastón dudoso
llega de cuando en cuando un viejecito,
compañero de escuela del que lleva la tienda.
Cobijados por las montañas de deshechos
se diría que son, sentados conversando,
las piezas más valiosas de la tienda.
Pero no tiene precio: les falta la etiqueta.

 

TIEMPO


La que duerme a mi lado
desde hace cuarenta años
todas las noches
duerme a mi lado.

En el verano en un futón ligero de verano
en un grueso futón de invierno en el invierno
todas las noches
duerme a mi lado.

¿Eso vienen a ser cuarenta años?
Un envoltorio de tela
con la boca
entreabierta.

TADASHI AMANO (Kioto, 1909-1993)/ a.a.

Música visual

En Japón suele tenerse al Chôju-jinbutsu-giga, un conjunto de cuatro rollos historiados que datan de fines de la era Heian, por el origen remoto del manga, aunque los siete siglos que median entre el monje Toba Sôjô (1053-1140), al que la obra se atribuye sin mucha certidumbre, y los manga de Hokusai, son sin duda demasiados. Pero el salto se explica por el carácter excepcional de la obra, en la que ranas, conejos, zorros y monos bailan, conversan, se entretienen en juegos y disputas u ofician ceremonias religiosas. No se trata de un relato, pero tampoco de una sucesión de imágenes inconexas: la secuencia, de tono festivo e intención satírica, es innegablemente rítmica, y aunque los hilos alusivos y simbólicos de la trama sean invisibles para el espectador no avisado y haya pasajes enigmáticos para los eruditos, la gracia de las imágenes es insuperable y la experiencia de verlas se parece mucho más a la de escuchar una pieza musical que a la de despachar una historieta ilustrada.

Porque aquí no se trata de ilustraciones: no hay ningún texto y es solo el dibujo lo que canta y cuenta. No es extraño que, entre las obras clásicas mayores del arte japonés, esta sea una de las más populares, y abundan las reproducciones completas —en rollos de diversas dimensiones, libros y videos como el muy deficiente que aparece en esta página— y fragmentarias —en revistas, tarjetas postales, pañuelos, camisetas, tazas, encendedores…—, pero muy rara vez se exhibe el original. En diez años en Japón, solo una vez pude no verlo: vislumbrarlo, parándome de puntas y alargando el cuello sobre las cabezas de los numerosos visitantes que recorrían parsimoniosamente el centenar de metros que sumaban los cuatro rollos extendidos en las vitrinas del Museo Nacional de Kioto.

Por suerte hay ya una aplicación gratuita para iPad que permite recorrer enteramente dos de los rollos, reproducidos con una calidad de imagen impecable. Las explicaciones están en japonés, pero no hacen falta para disfrutar del paseo y el curioso puede encontrar muchas más en inglés, y algunas en español, en la red.

Como los gatos

The call of a reflected lamplight


 

Transitamos también, como los gatos,

por siete vidas, pero simultáneas.

A saber por qué sueños habré andado.

Ese azul es azul de otra ventana.

 

Publicado originalmente aquí y así.