El blog de Aurelio Asiain

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Mes: diciembre, 2012

Catorce historias de ida y vuelta

LÁMINA

Leed: es en el lodo. Toda mala,
ama la dama de seda ser pétalo.
Late, presa de sed amada.

Lama al amado todo.
Llénese de él, animal.

 

NADA: ERES ÉL

Eva usa yerba:
es ave de su sala.

Se eleva
de su sal a su sed:
ave le es.

Ala su sed,
Eva se abre ya suave.

Le seré Adán.

*

Adán y Eva,
la sola pareja,
pares amaba.

Se besaba: saberes
de seda; de sed
se rebasaba: se besaba.

Mas era pajera:
palos al ave y nada…

*

—¿Anulada la edad, no somos nada?
—Ser Eva da cadáveres, Adán.
—Somos onda de alada luna.

*

—Yo solo soy seré y así me doy.
—Yo de mis ayeres yo solo soy.

 

LA SAL, ACÁ

De sí me da: de mi sed.
Alba hay acá: la calaca
al osario no irá sola.
Acá la calaca ya habla
de si me da de mi sed,
acá, la sal.

*

Ella cala, él asoma:
amor, bares, amor.
Ama, desleal, la calle
de sed. De sed,
ella calla; él se da
maroma: será broma.
Amo, sale a la calle.

*

Si no da de su sed,
¿ama ese mocetón?
A ti, modoso sodomita,
no te come: se ama,
de su sed Adonis.

 

ÁCIDAS

Yo, harta, lo diré ya:
al alba, herido,
soñará vacío el rey.
Ayer le oí cavar,
añoso —diré.

Habla la ayer idólatra,
hoy sádica.

 

RAMA

Amor al aire y azar,
nosotros baraja somos:
somos ajar, absorto son,
raza y erial, aroma a mar.

*

Arena, bahía,
cielo y sol sumo:
muslos yo leí.
Caí, habanera.

*

Roma. Sábado. Sábanas.
La sed ataca: la resaca
será la cata de sal.

¿Sanabas o dabas amor?

*

Soñaba, iba hondo…
God! ¡No había baños!

 

ANÓMALA

Si nada da de su seda,
dad anís a la mona.

 

 

Sólo sabe ser sombra

Solo sabe ser sombra

“Nautilus” de Anna Meredith

Hands Free (BBC Proms 2012)
Yellow
Never wonder
Octet

La página web de Anna Meredith: http://www.annameredith.com/
Y su página de Twitter: @AnnaHMeredith

Siete versiones en verso

I

El niño frotó la lámpara:
hizo saltar un conejo
equivocado de cuento.
En tanto el mago sacaba
en el teatro, del sombrero,
un genio perplejo.

II

Abrí al llamado la puerta
y dio al más allá mi cuarto
y vi mi suerte no incierta.
Era la muerte y no muerta:
con ansiedades de parto.

III

Oye pasar un gato negro allá,
más ligero que lluvia, por las cuerdas,
a la vista del árbol, tú que sabes.
Óyelo huir: quien sepa entenderá.

IV

Pudo ser cualquier calle, al mediodía.
¿Estábamos dormidos o despiertos?
Vi en su mirada que reconocía
en la mía la de uno de sus muertos.

V

“Qué árboles teníamos”, me dijo.
Y se quedó mirándome tristísimo.
O mirando sin ver a un punto fijo.
Yo también como un árbol me había ido.

V

Por cierto, es todo mentira:
respira conmigo el muerto
y está despierto el dormido
perdido que me ha encontrado
no en lo dado, sí en lo ido.

VI

Es verdad y es un cuento:
escribir es hacerse viento.
Tengo la edad de este momento.

Lector de pie, otoñal

I La idea es de Paloma Zubieta López, que la anotó aquí.

II Sobre un tema recurrente de Pedro Poitevin.

III Le pas du chat noir es el título de un disco de Anouar Brahem, que mencionó Sasha Sokol, y todas las frases aluden a piezas de ese disco.

IV Refraseo y altero esta anécdota de Alberto Chimal.

V Apunte del natural.

VI: La primera frase, que disparó el resto, es de mi amiga Flo y la tomé de aquí.