El blog de Aurelio Asiain

Todo lo que está aquí ocupa más de 140 golpes de teclado.

Categoría: amor

“No tengo paz ni puedo hacer la guerra”

CANCIONERO, CXXXIV

No tengo paz ni puedo hacer la guerra
y
espero y temo y ardo estando helado;
vuelo hasta el cielo cuando yazgo en
tierra
y
el mundo entero en vano he abrazado.

Me prendió quien no me abre ni me cierra,
no me retiene y nunca me ha soltado,
no me somete y nunca me deshierra,
no me quiere con vida ni enterrado.

Veo sin ojos y sin lengua clamo,
quiero
morir y ruego por mi suerte
y
a mí me odio como a otros amo.

Me alimenta el dolor, llorando río,
y lo mismo padezco vida y muerte.
Tal es por ti mi estado, amor mío.

FRANCESCO PETRARCA, Cancionero, 134.
Versión de A. A.

CANZONIERE, CXXXIV

Pace non trovo, e non ho da far guerra;
E temo e spero, ed ardo e son un ghiaccio;
E volo sopra ´l cielo e giaccio in terra;
E nullo stringo, e tutto il mondo abbraccio;

Tal m´ha in prigion, che non m´apre, ne serra;
Ne per suo mi riten, ne scoglie il laccio;
E non m´ancide Amor, e non mi sferra;
Ne mi vuol vivo, ne mi trae d´impaccio.

Veggio senz´occhi, e non ho lingue e grido;
E bramo di perir, e cheggio aita;
Ed ho in odio me stesso, ed amo altrui;

Pascomi di dolor, piangendo rido;
Equalmente mi spiace morte e vita,
In questo stato son, Donna, per vui.

FRANCESCO PETRARCA

 

Maxine W. Kumin: Después del amor

DESPUÉS DEL AMOR

Los cuerpos recobran sus límites.

Así estas piernas, mías.
Tus brazos te devuelven a ti mismo.

Nuestros dedos cucharas, nuestros
labios se pliegan a sus posesivos.

Los sábanas bostezan, una puerta
mal cerrada golpea sin por qué

mientras de lo alto cae el sonsonete
monótono de un avión.

Nada ha cambiado,
pero en cierto momento

el lobo, el intrigante lobo
a las puertas del yo

bajó la guardia y se durmió.

*
MAXINE W. KUMIN (1925-2014)
Versión de A. A.
El original, aquí.

El primer eslabón es la lujuria

LUJURIA

Son siete lenguas, son catorce manos
que se deslizan por tus cavidades,
son los insectos bajo las ciudades,
son las agujas de los cirujanos.

Una mujer con pechos soberanos,
un calabozo en territorio de Hades
en que flagelan pieles las deidades
y se someten mudos los profanos.

Ella se desvanece en la cadencia
irregular de las acometidas,
en la lujuria hirviente con que piensa

en esas lenguas, en la penitencia
de los esfínteres, en las heridas—
las simetrías de la noche extensa.

*

Este soneto de Pedro Poitevin (@poitevin en Twitter) es el eslabón inicial de una cadena de quince sobre los siete pecados capitales en la que al último lo forman los versos iniciales de los catorce anteriores. Aquí está el resto.

Lujuria

Pieter Brueghel el Viejo. Los siete pecados capitales: La lujuria.