El blog de Aurelio Asiain

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Dos poemas de Tadashi Amano

ANTIGUALLAS

 

Un callejón sombrío por el que sopla el viento
y una pequeña tienda de antiguallas.
Un montón de basura y chucherías.
Algunas tal vez útiles,
inservibles sin duda casi todas.
Cuánta cosa que más o menos pronto
acabará quebrándose.
Mal apoyado en un bastón dudoso
llega de cuando en cuando un viejecito,
compañero de escuela del que lleva la tienda.
Cobijados por las montañas de deshechos
se diría que son, sentados conversando,
las piezas más valiosas de la tienda.
Pero no tiene precio: les falta la etiqueta.

 

TIEMPO


La que duerme a mi lado
desde hace cuarenta años
todas las noches
duerme a mi lado.

En el verano en un futón ligero de verano
en un grueso futón de invierno en el invierno
todas las noches
duerme a mi lado.

¿Eso vienen a ser cuarenta años?
Un envoltorio de tela
con la boca
entreabierta.

TADASHI AMANO (Kioto, 1909-1993)/ a.a.

Canción de amor

CANCIÓN DE AMOR

Qué ganas de comerme esta mujer.
Toda entera quisiera devorarla.
Sin azúcar ni sal,
sin cocinar,
cruda y viva quisiera devorarla.

Qué ganas de cortarle la cabeza,
arrancarle los brazos y las piernas,
desprenderle los pechos,
dejarla sin cabello,
guardarlo para mí.

Qué ganas de tragarme su canción,
devorar sus trigales,
sus árboles,
sus flores amarillas.
Quisiera devorar la primavera.

Qué ganas de matar al hombre de esta mujer.
Y a los peces que nadan en su vientre, los bichos
que se arrastran, las serpientes que reptan,
los ociosos rinocerontes,
qué ganas de ahuyentarlos
para salvarla
y convocar al sol de su interior.

Qué ganas de sorberle el alma a esta mujer.
De atrapar esa nube.
De capturar el cielo.
De quedarme su luna.
De robarme esa estrella.

Quisiera estar con ella
y protegerla
y comerme a su padre, su madre, sus hermanos,
y a ese dios al que nunca podría devorar.

TOSHIO NAKAE
Versión de Masashi Yano y Aurelio Asiain

«No tengo paz ni puedo hacer la guerra»

CANCIONERO, CXXXIV

No tengo paz ni puedo hacer la guerra
y
espero y temo y ardo estando helado;
vuelo hasta el cielo cuando yazgo en
tierra
y
el mundo entero en vano he abrazado.

Me prendió quien no me abre ni me cierra,
no me retiene y nunca me ha soltado,
no me somete y nunca me deshierra,
no me quiere con vida ni enterrado.

Veo sin ojos y sin lengua clamo,
quiero
morir y ruego por mi suerte
y
a mí me odio como a otros amo.

Me alimenta el dolor, llorando río,
y lo mismo padezco vida y muerte.
Tal es por ti mi estado, amor mío.

FRANCESCO PETRARCA, Cancionero, 134.
Versión de A. A.

CANZONIERE, CXXXIV

Pace non trovo, e non ho da far guerra;
E temo e spero, ed ardo e son un ghiaccio;
E volo sopra ´l cielo e giaccio in terra;
E nullo stringo, e tutto il mondo abbraccio;

Tal m´ha in prigion, che non m´apre, ne serra;
Ne per suo mi riten, ne scoglie il laccio;
E non m´ancide Amor, e non mi sferra;
Ne mi vuol vivo, ne mi trae d´impaccio.

Veggio senz´occhi, e non ho lingue e grido;
E bramo di perir, e cheggio aita;
Ed ho in odio me stesso, ed amo altrui;

Pascomi di dolor, piangendo rido;
Equalmente mi spiace morte e vita,
In questo stato son, Donna, per vui.

FRANCESCO PETRARCA

 

Ghérasim Luca lee «Passionnément»

pas pas paspaspas pas
pasppas ppas pas paspas
le pas pas le faux pas le pas
paspaspas le pas le mau
le mauve le mauvais pas
paspas pas le pas le papa
le mauvais papa le mauve le pas
paspas passe paspaspasse
passe passe il passe il pas pas
il passe le pas du pas du pape
du pape sur le pape du pas du passe
passepasse passi le sur le
le pas le passi passi passi pissez sur
le pape sur papa sur le sur la sur
la pipe du papa du pape pissez en masse
passe passe passi passepassi la passe
la basse passi passepassi la
passio passiobasson le bas
le pas passion le basson et
et pas le basso do pas
paspas do passe passiopassion do
ne do ne domi ne passi ne dominez pas
ne dominez pas vos passions passives ne
ne domino vos passio vos vos
ssis vos passio ne dodo vos
vos dominos d’or
c’est domdommage do dodor
do pas pas ne domi
pas paspasse passio
vos pas ne do ne do ne dominez pas
vos passes passions vos pas vos
vos pas dévo dévorants ne do
ne dominez pas vos rats
pas vos rats
ne do dévorants ne do ne dominez pas
vos rats vos rations vos rats rations ne ne
ne dominez pas vos passions rations vos
ne dominez pas vos ne vos ne do do
minez minez vos nations ni mais do
minez ne do ne mi pas pas vos rats
vos passionnantes rations de rats de pas
pas passe passio minez pas
minez pas vos passions vos
vos rationnants ragoûts de rats dévo
dévorez-les dévo dédo do domi
dominez pas cet a cet avant-goût
de ragoût de pas de passe de
passi de pasigraphie gra phiphie
graphie phie de phie
phiphie phéna phénakiki
phénakisti coco
phénakisticope phiphie
phopho phiphie photo do do
dominez do photo mimez phiphie
photomicrographiez vos goûts
ces poux chorégraphiques phiphie
de vos dégoûts de vos dégâts pas
pas ça passio passion de ga
coco kistico ga les dégâts pas
le pas pas passiopas passion
passion passioné né né
il est né de la né
de la néga ga de la néga
de la négation passion gra cra
crachez cra crachez sur vos nations cra
de la neige il est il est né
passioné né il est né
à la nage à la rage il
est né à la né à la nécronage cra rage il
il est né de la né de la néga
néga ga cra crachez de la né
de la ga pas néga négation passion
passionné nez pasionném je
je t’ai je t’aime je
je je jet je t’ai jetez
je t’aime passionném t’aime
je t’aime je je jeu passion j’aime
passionné éé ém émer
émerger aimer je je j’aime
émer émerger é é pas
passi passi éééé ém
éme émersion passion
passionné é je
je t’ai je t’aime je t’aime
passe passio ô passio
passio ô ma gr
ma gra cra crachez sur les rations
ma grande ma gra ma té
ma té ma gra
ma grande ma té
ma terrible passion passionnée
je t’ai je terri terrible passio je
je je t’aime
je t’aime je t’ai je
t’aime aime aime je t’aime
passionné é aime je
t’aime passioném
je t’aime
passionnément aimante je
t’aime je t’aime passionnément
je t’ai je t’aime passionné né
je t’aime passionné
je t’aime passionnément je t’aime
je t’aime passio passionnément

Maxine W. Kumin: Después del amor

DESPUÉS DEL AMOR

Los cuerpos recobran sus límites.

Así estas piernas, mías.
Tus brazos te devuelven a ti mismo.

Nuestros dedos cucharas, nuestros
labios se pliegan a sus posesivos.

Los sábanas bostezan, una puerta
mal cerrada golpea sin por qué

mientras de lo alto cae el sonsonete
monótono de un avión.

Nada ha cambiado,
pero en cierto momento

el lobo, el intrigante lobo
a las puertas del yo

bajó la guardia y se durmió.

*
MAXINE W. KUMIN (1925-2014)
Versión de A. A.
El original, aquí.

Mizuki Misumi: Silencio

SILENCIO

Los que no conocen la guerra
se preparan para luchar.
Yo nada más
horneo pan.
Horneo pan
para vivir.

Lo meto en una bolsa
con manzanas pulidas
y mermelada fina.
Aún falta mucho para que amanezca.

Los que no conocen la guerra
se preparan para luchar.
Yo horneo pan para vivir

Quién desapareció
no fui yo sino él.
Y luego, la memoria.

MIZUKI MISUMI
de 夜の分布図

Mizuki Misumi (Kagoshima, 1981) empezó a escribir poesía a los doce años. En 2004 la señaló el premio de la prestigiosa revista Gendai Shi Techô (Cuaderno de poesía moderna). Su primer libro, オウバアキル (Overkill , 2004), recibió el premio Chuya Nakahara; el siguiente, カナシヤル (Tristemente). De ese año es también 幸せのカタチ (La forma de la felicidad, 2006), el Premio Rekiteki para Nuevos Valores y el Premio de Literatura del Sur de Japón. A los otros títulos de su bibliografía hay que sumar dos álbumes musicales. Practica también, con buen éxito, muchas otras formas de poesía: improvisaciones, performances, poemas colectivos, videos, fotografía…

Aquí, otro poema suyo: Conmigo como base

Blog, misumimizuki.com
Twitter: @misumimizuki
Instagram: misumimizuki
Facebook: misumi.mizuki
Wikipedia: 三角みづ紀
Amazon:  三角みづ記

En YouTube, entre otros:




Mikis Teodorakis canta a Yorgos Seferis

La letra de esta canción de Mikis Teodorakis es variación de un poema Seferis:


XXIII

Un poco más
y veremos florear a los almendros
brillar al sol los mármoles
al mar romperse en olas

un poco más,
alcémonos aún un poco más.


Yorgos Seferis

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Λίγο ακόμα

Λίγο ακόμα
θα ιδούμε τις αμυγδαλιές ν’ ανθίζουν
τα μάρμαρα να λάμπουν στον ήλιο
τη θάλασσα να κυματίζει
λίγο ακόμα,
να σηκωθούμε λίγο ψηλότερα.


Γιώργος Σεφέρης

***************

De “Novela”, en Mythistórima. Poesía completa. Traducción, prólogo y notas de Selma Ancira y Francisco Segovia. Galaxia Gutenberg, 2012.

Gabriel Zaid: No hay receta posible

¿Cómo leer poesía?

 

No hay receta posible. Cada lector es un mundo, cada lectura diferente. Nuevas aguas corren tras las aguas, dijo Heráclito; nadie se embarca dos veces en el mismo rio. Pero leer es otra forma de embarcarse: lo que pasa y corre es la vida, sobre un texto inmóvil. El pasajero que desembarca es otro: ya no vuelve a leer con los mismos ojos.

La estadística, el psicoanálisis, la historia, la sociología, el estructuralismo, la glosa, la exégesis, la documentación, el estudio de fuentes, de variantes, de influencias, el humor, el marxismo, la teología, la lingüística, la descripción, la traducción, todo puede servir para enriquecer la lectura. Un poema se deja leer de muchos modos (aunque no de cualquier modo: el texto configura el “mundo” de lecturas que admite). Cada modo da ojos para esto o aquello que pone de relieve. Pero una vez que el método se convierte en receta, reduce la lectura (a ejercicio estadístico, sociológico, psicoanalítico, deconstructivo), en vez de enriquecerla.

Leer de muchos modos, renunciando a las recetas, pero aprovechando los ojos que dan los métodos conocidos (y otros que se pudieran inventar) puede ser otro método: el de leer por gusto.

Cuando se lee por gusto, la verdadera unidad “metodológica” está en la vida del lector que pasa, que se anima, que actúa, que se vuelve más real, gracias a la lectura.

¿Cómo leer poesía? Embarcándose. Lo que unos lectores nos digamos a otros puede ser útil y hasta determinante. Pero lo mejor de la conversación no es pasar tal juicio o tal receta: es compartir la animación del viaje.

Gabriel Zaid en Leer poesía

Leer poesía, primera edición, 1972

Dedicatoria de Gabriel Zaid a Bernardo Giner de los Ríos

Con sólo perejil como mortaja

EL PESCADO
Billy Collins

Tan pronto como el viejo camarero
puso ante mí la orden, el pescado
se me quedó mirando
con ese ojo plano iridiscente.

y cara de qué lástima me das
comiendo solo en ese restaurante
espantoso, bajo una luz inhóspita
y entre atroces murales de Sicilia.

—También tú me das lástima, arrancado
del mar y ahora ahí tendido muerto
junto a papas hervidas aquí en Pittsburgh
—le respondí alzando el tenedor.

Así mi cena en la ciudad ajena
de ríos y de puentes encendidos
se roció con limón y vino frío
pero también con compasión y pena

aun ya ido el plato y la cabeza
del pescado mirándome y la bóveda
de sus huesos terriblemente expuestos,
con solo perejil como mortaja.

BILLY COLLINS / a.a.

Lo publicó antes Animalgourmet

Lo que poseen los desposeídos

 

¿Sabes qué hacen los homeless del parque de Ueno en las mañanas?
Tú dime.
Juegan golf.

No todos, ni mucho menos, pero era cierto: algunos sacaban sus palos de golf y practicaban en el prado en que han plantado sus tiendas azules. No podrían tirar muy lejos, claro, pero practicarían los golpes y tal vez conservarían, me gusta pensar que sin ostentación, los gestos del golfista, como otros conservan libros, y el gusto de la lectura. O incluso el de la escritura. Hace tres años apareció una preciosa antología de senryu —el primo despeinado del haiku— escritos por homeless japoneses: 路上のうたRojo no uta (“Canciones de los caminos” sería una traducción imprecisa: ¿canciones de la intemperie? —rojo: on the road), en la que sorprende, junto al estricto apego a las formas tradicionales y sus convenciones estacionales, la naturalidad con que la intemperie urbana se vuelve habitable:

寝袋に 花びら一つ 春の使者

Un solo pétalo,
nuncio de primavera,
sobre mis saco.

Japón, después de dos décadas de crisis económica, sigue siendo uno de los países más ricos del mundo —el tercero, después de Estados Unidos y China—, y su prosperidad salta a la vista de cualquier visitante, pero es un rico empobrecido. Sus pobres son nuevos pobres, expulsados de una clase media que fue la mayor del mundo y la más homogénea y que desde hace dos décadas no cesa de reducirse.

Algunos conservan incluso el puesto de trabajo: han renunciado a pagar la renta de un departamento y se han ido a vivir bajo un puente. No a la intemperie, sino en unas casas mínimas, hechas de cartón y madera, cubiertas siempre de plásticos azules: los mismos que se tienden en los parques bajo los cerezos durante la semana de su florecimiento y que, según Toyo Ito, son el elemento mínimo de la arquitectura japonesa. Yo pensaría más bien en el shime tori de los santuarios shinto: las dos varas de bambú unidas por una cuerda que marcan el límite de un espacio sagrado. En cualquier caso, viene a la mente el poema del monje Ikkyu (1394–1481):

No hay pilares
en la casa en que vivo;
tampoco techo.
No la moja la lluvia.
No la golpea el viento.

Sería ilusorio pensar que en cada desposeído japonés hay un golfista, un poeta o un adepto del zen: lo sería tanto como suponer que en cada oficinista hay un autómata desalmado. Pero no he visto a ninguno que no disponga ordenadamente sus zapatos a la entrada de su caseta o su tienda, ninguno que no parezca mantener, en la precariedad, un orden estricto, ninguno que no guarde las formas. Orden y formas es casi lo único que les queda, pero con eso y poco más —lo que encuentran en la calle y entre los desechos— erigen una morada.

Desde fines de los noventa el arquitecto Kyohei Sakaguchi (Kumamoto, 1978) ha venido documentando estas casas de cero yenes (Zero Yen Houses: véase lo que la frase produce en Google images) y pensando en lo que revelan sobre la relación de sus constructores, habitantes y dueños (a los que es inapropiado llamar homeless, dice Sakaguchi, pues poseen una casa mientras nosotros apenas la rentamos) con el entorno urbano y la naturaleza, con el espacio social y el privado, con la economía formal y —por paradójico que suene— el orden informal. De esa larga obra en marcha, que ha producido ya libros, exposiciones, un sitio de internet, ha extraído además lecciones sobre la imaginación del espacio, la economía de medios, las estrategias de reciclamiento. Sakaguchi está convencido de que estos desposeídos, entre los cuales no falta el que alimenta su casa con celdas solares, ni el que ha hecho su casa móvil, sobre ruedas— tienen mucho que enseñarle a arquitectos y urbanistas, a econmistas y diseñadores. También, claro, a poetas y artistas.

*

Nota publicada en el número más reciente de la revista Arquine.

Arquine No. 66