El blog de Aurelio Asiain

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Pasta en 15 segundos

Pesto

Un documental de Werner Herzog

De nada pueden presumir los humanos

“En cuanto hubo amanecido, los monos partieron, en efecto, a la búsqueda de melocotones, frutos, hierbas aromáticas y raíces dulces. Recogieron, además, orquídeas, crisantemos y toda clase de flores exóticas y adornaron con ellas la enorme mesa de piedra que había junto al muro principal de la mansión. Fue allí exactamente donde tuvo lugar el rutilante convite de despedida. El aroma de los vinos se confundía con el de las cerezas, rojas de madurez y de lúbrica tentación, y el de las ciruelas de fina piel y pulpa dulce. A su lado se veían ramas de lechíes, algunas todavía en flor; espléndidas peras doradas, que recordaban, por su forma, cabezas de sonrientes conejos; hermosos dátiles, palpitantes como corazones de pollo recién arrancados; olorosos melocotones, dulces como el mismísimo elixir de la vida; fresas cargadas de acidez y dulzura al mismo tiempo, que traían a la memoria el ambiguo sabor de ciertos quesos y la mantecosa suavidad de la nata; inmensas sandías, cargadas del rubor de doncellas de su pulpa y de las lágrimas de azabache de sus semillas; sabrosísimas granadas, que, una vez abiertas, parecían extraños seres preñados de rubíes; “espléndidos racimos de uva, que se convertían en mosto nada más tocarlos, ahogando en su zumo, como el vino, la sed y la ansiedad; naranjas pintadas de sol, que rivalizaban en luminosidad con la amarillenta fiereza de las nueces y las almendras; toda clase de frutos, semillas y bayas llenaba, en definitiva, la espléndida mesa de mármol, que se extendía, con coqueta gallardía, paralela al muro anterior de la casa. De nada puede presumir el buen gusto de los humanos, comparado con el que aquel día hicieron gala los traviesos monos de la montaña».

Viaje al oeste (西游记), I
Traducción de Enrique P. Gatón e Imelda Huang-Wang para la Editorial Siruela, 2009.

Constrúyase una casa móvil (por 250 dólares)

El documental de Takayahoshi Honda Cómo construir una casa móvil es una incitación a explorar la obra de Kyohei Sakaguchi, el arquitecto de Zero Yen Houses: un estudio de la arquitectura de las casas de los homeless (nunca peor dicho) de Tokio, sus peculiaridades estructurales, su economía de medios, su sentido artístico y, en último término, la visión del mundo que revelan. Aquí hay una entrevista de hace años: Kyohei Sakaguchi’s Zero Yen Project. Aquí una muestra, con buenas fotografías, de The Zero Yen House and other unimaginable habitats of Kyohei Sakaguchi. Un buen punto para iniciar el recorrido de su red en la red es, creo, la genealogía de su visión que puede verse aquí. Otro, claro, está en clásicos japoneses como Hôjôki

Rente una familia, S. A.

Rent a Family Inc. es un documental de Kaspar Astrup Schröder sobre el director de una compañía japonesa que renta familiares, amigos, colegas con los que llenar, cuando la ocasión lo requiere, los vacíos incómodos y guardar las apariencias. Él mismo cubre los suyos actuando esos papeles, de los que su familia no sabe nada.

Un neolimerick de Zaidenwerg

Había un cirujano de La Plata…

Había un cirujano de La Plata
que operaba vestido de pirata:
«Es que así me relajo
y nunca yerro el tajo»,
argüía el cirujano de La Plata.

*
Del libro de neolimericks que preparan Ezequiel Zaidenwerg y la artista Raquel Cané. Tomado del blog de Zaidenwerg.

Un estanque

Lodoso estanque
tras una inundación
es mi cerebro.

Peces multicolores
allí se agitan: voces
apenas dichas.

Como a faroles
flotantes que se alejan,
desde la orilla

los ve una leve
muchedumbre tranquila:
algas marinas.

MITSUI FUTABAKO / a.a.

Ni la regularidad estrófica ni las rimas ni la puntuación están en el original de la poeta japonesa (1918-1990), que puede leerse aquí: son antojo del traductor.

La gran experiencia

Ver cómo se disipan en el aire los dioses,
disueltos como nubes: nos ha tocado en suerte.
No perdidos un tiempo detrás del horizonte,
ni vencidos por dioses más sabios y potentes:
sino en nada, sin más, resueltos simplemente.


WALLACE STEVENS / a.a.

 

Los cuatro alejandrinos españoles son traducción más o menos literal y lineal de un pasaje del ensayo “The Imagination as Value”, de The Necessary Angel:

To see the gods dispelled in mid-air and dissolve like clouds is one of the great human experiences. It is not as if they had gone over the horizon to disappear for a time; nor as if they had been overcome by other gods of greater power and profounder knowledge. It is simply that they came to nothing.”

Amor después del amor

AMOR DESPUÉS DEL AMOR

Llegará el día
en que, con júbilo,
te recibas a ti mismo que llegas
hasta tu puerta, ante tu propio espejo,
y uno al otro sonriendo se den la bienvenida

y se digan: siéntate. Come.
Volverás a querer al extraño que has sido.
Saca el vino. Y el pan. Tu corazón, devuélvelo
a sí mismo, al extraño que te ha amado

toda la vida, al que ignoraste
por otro, al que te sabe de memoria.
Esas cartas de amor en las estanterías,

quítalas; y las fotos, las notas consternadas.
Corta tu propia imagen del espejo.
Y siéntate. Hoy hay fiesta en tu vida.

DEREK WALCOTT ~ versión de AURELIO ASIAIN

 

 

LOVE AFTER LOVE

The time will come 
when, with elation 
you will greet yourself arriving 
at your own door, in your own mirror 
and each will smile at the other’s welcome, 

and say, sit here. Eat. 
You will love again the stranger who was your self.
Give wine. Give bread. Give back your heart 
to itself, to the stranger who has loved you 

all your life, whom you ignored 
for another, who knows you by heart. 
Take down the love letters from the bookshelf, 

the photographs, the desperate notes, 
peel your own image from the mirror. 
Sit. Feast on your life. 

DEREK WALCOTT

 

* * *

Traigo desde aquí este poema que me recordó mi amiga Vanesa.

Póker

Esa noche a la mesa éramos cinco
jugadores: Padge, Kieran, Neal y yo
y tío Charlie, tendido en su ataud.
Le tocaba una mano a cada vuelta,
por turnos apostábamos por él
y tanto eran ganancias como pérdidas:
¿para qué iba a querer unas monedas?
¿Algo querría ganar más que la vida?
Pero cinco jugamos esa noche
y era de día ya cuando paramos.
Le dejamos las cartas esperando
que no se olvidará nunca del juego
de esa noche y Padge, Kieran, Neal y yo
desandamos la senda a nuestras camas
para dormir hasta enterrarlo y luego
volvimos a jugar hasta aceptarlo:
con tío Charlie se fue la buena mano.

*

 

MATTHEW SWEENEY
versión de Aurelio Asiain

Aquí, el original y la lectura del poeta.