El blog de Aurelio Asiain

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Etiqueta: elecciones

Una modesta observación

Vengo leyendo desde hace meses, enunciada de diversos modos, la idea de que “la mayoría teme el regreso del PRI”. Es una creencia muy extendida entre una minoría que, como muchas, tiene la impresión de ser la mayoría. Inexplicablemente.

Al 40% o poco más que, según las encuestas, votará por Enrique Peña Nieto, hay que sumar una buena parte de los panistas que, como Vicente Fox y Manuel Espino pero sin su indignidad, prefieren la vuelta del PRI al triunfo del PRD, y que se sentirán aliviados si no obtiene la Presidencia. El PRD debería tenerlo claro, luego de dos sexenios de hablar de un PRIAN del que mendigan ahora sus partidarios el que llaman voto útil.

Hay también, por supuesto, una considerable porción de mexicanos que por desencanto, escepticismo o indiferencia, da por sentado que cualquiera que gane será malo. Y, last but not least, los que no somos partidarios de Peña Nieto pero pensamos que ninguno de los candidatos representa una gran esperanza pero tampoco una amenaza de proporciones mayúsculas sino que todos tienen pros y contras y el país irá, necesariamente, para mejor.

Aun si el PRD se alzara con la victoria, y lo hiciera con más de la mitad de los votos, posibilidad harto improbable, es claro que una parte considerable de sus partidarios actuarían movidos por un proyecto, no por un temor.

Es falso que la mayoría de los votantes teman el triunfo del PRI. Decir, como López Obrador y Juan Villoro, que eso revela el masoquismo de los mexicanos, es dar por sentado que la mayoría debería pensar como nosotros.

Señor, las elecciones del domingo

Señor, las elecciones del domingo
fueron un solemnísimo fandango,
pues el pueblo mostrándose zanguango
la vez quinientas mil sirvió de mingo.

Ni dar siquiera pretendió un respingo
al notar que lo echaban en el fango:
¡preso de tus sayones en el mango
no llegó a hacer papel ni de relingo!

Por eso, santo, ante tus plantas vengo
y un proyecto “de chapa” te propongo
que te pruebe el cariño que te tengo:

declara que la patria vale un hongo,
declara que el país es Tianguistengo
y sácanos ¡pardiez! hasta el mondongo.

* * *

Tu prensa que te alaba por la sopa
hace en diversos tonos que se sepa
que tu candidatura ya se trepa
sobre todas las otras viento en popa.

Y aunque con las mentiras hace tropa
y por eso en sus cálculos discrepa,
ya no encuentra camisa que le quepa,
y ancha se está poniendo como estopa.

Mas hoy tu gente que al erario chupa
ve que no queda ya ni una zurrapa,
y eso, glorioso santo, la preocupa….

Si los quieres hartar hasta la chapa
haz un esfuerzo solo, grita ¡upa!
Y das un brinco y te declaras Papa.

Ireneo Paz (1836-1924)

Hace doce años, cuando editaba la revista (paréntesis), Napoleón Rodríguez me regaló una copia del tercer tomo de Cardos y violetas, la “colección de poesías, dramas y sonetos festivos” de Ireneo Paz (1836-1924). Leí de un tirón y con enorme regocijo las casi cuatrocientas páginas afiladas —una fiesta verbal de rimas y lances rítmicos, aliteraciones, juegos de palabras, apodos más o menos transparentes, ironías que el tiempo ha oscurecido, sarcasmos indelebles—, recogí unos cuantos en las páginas de aquella revista y me hice la ilusión de que, habiéndose reeditado hacía poco Algunas campañas (El Colegio Nacional / Fondo de Cultura Económica, 1996) con un postfacio conmovedor en que Octavio Paz señala con justicia que los sonetos de su abuelo “se cuentan entre lo mejor de la poesía satírica del siglo XIX”, algún editor tendría pronto la buena idea de lanzar una edición moderna de los tres tomos —el primero o el segundo recoge los poemas filosóficos y eróticos del autor, alabados en su tiempo—, pero me quedé con las ganas. Hace un momento descubrí que ese mismo tercer tomo se puede descargar o leer en línea en Google Books, de donde bajé la copia que he subido a Issuu e Internet Archive, en donde se lee mejor y de donde se puede descargar en múltiples formatos (pero no insertar aquí).