El blog de Aurelio Asiain

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Y la estabilidad oliendo a establo

LECTURA DE SHAKESPEARE

(Soneto 66)

Asqueado de todo esto, me resisto a vivir.
Ver la Conciencia forzada a mendigar
y la Esperanza acribillada por el Cinismo
y la Pureza temida como una pesadilla
y la Inquietud ganancia de pescadores
y la Fe derrochada en sueños de café
y nuestro Salvajismo alentado como Virtud
y el Diálogo entre la carne y las bayonetas
y la verdad tapada con un Dedo
y la Estabilidad oliendo a establo
y la Corrupción, ciega de furia, a dos puños:
con espada y balanza.

Asqueado de todo esto, preferiría morir,
de no ser por tus ojos, María,
y por la patria que me piden.

GABRIEL ZAID, 1968

¿Sigue usted indignado, Señor Presidente?

NO HAY QUE PERDER LA PAZ

¿Sigue usted indignado,
Señor Presidente?
Mala cosa es perder
por unos muertitos,
que ya hacen bostezar
de empacho a los gusanos,
la paz.
Todo
es posible en la paz.

Gabriel Zaid, 1971

Del instagram de Emmanuel Lubezki

Tres poemas de Galway Kinnell (1927-2014)

AURORA

En el lodo de la marea, casi
al ocaso, reptaban por docenas
las estrellas de mar. Se hubiera dicho
que el lodo fuera el cielo y lo cruzaran
grandes estrellas imperfectas
tan lentamente como cruzan
el cielo las estrellas de verdad.
Todas se detuvieron
y como si sencillamente
se hubieran vuelto más sensibles
a la fuerza de gravedad, se hundieron
en el lodo, desvaneciéndose,
y se quedaron quietas. Cuando el rosa
de la puesta del sol rompió entre ellas
eran tan invisibles
como son invisibles al alba las estrellas.


ESPERA

Espera, por lo pronto.
Desconfía de todo, si hace falta.
Pero no de las horas. ¿No te han llevado
hasta ahora a todas partes?
Tus asuntos serán de nuevo interesantes.
El pelo será interesante.
El dolor será interesante.
Los brotes fuera de estación recobrarán su encanto.
Los guantes de segunda mano recobrarán su encanto;
tienen recuerdos que hacen necesarias
otras manos. Y la desolación
de los amantes eso es: un gran vacío
cavado en estos seres minúsculos que somos
reclama ser colmado; un amor nuevo
es necesario por fidelidad al viejo.

Espera.
No te vayas tan pronto.
Estás cansado. Igual que todo el mundo.
Y nadie se ha cansado suficiente.
Espera un poco nada más y escucha.
La música del pelo,
la del dolor, y la de los telares
que traman otra vez nuestros amores.
Escúchala, será la única vez,
para que escuches, sobre todo,
los alientos de toda tu existencia,
que las penas ensayan y a sí misma se toca hasta agotarse.


OTRA NOCHE EN RUINAS

1
Cuando anochece
la niebla se oscurece en las colinas,
púrpura de lo eterno,
pasa un último pájaro
flop, flop— que adora
solo el instante.

2
Hace nueve años,
en un avión toda la noche en tumbos
sobre el Atlántico,
pude ver, encendida
por los rayos que le salían,
la cara de mi hermano en una nube
que miraba hacia abajo en el azul,
instantes del Atlántico
a la luz de un relámpago.

3
A veces me decía:
“¿Para qué sirve un día?
Esa hoguera que enciendes en la cima
de la desesperanza
podría iluminar el cielo inmenso,
aunque para incendiarlo, es cierto,
tendrías que arrojarte tú a las llamas…”

4
Se rasga el viento en los aleros
de estas ruinas, vacío,
flauta fantasma de los ventisqueros
que afuera en la tiniebla se levantan:
barrancas invertidas donde barre
la noche nuestras alas arrojadas,
nuestras plumas manchadas por la tinta.

5
Escucho.
No oigo nada. Solo
la vaca, la vaca
de este vacío, mugiendo
hasta los huesos.

6
¿Es eso un gallo?
Revuelve
la nieve
buscando
un grano.
Lo encuentra. Le saca llamas.
Se agita. Cacarea.
Brotan
de su frente las llamas.

7
¿Cuántas noches le tomará
a uno como yo aprender
que al fin no estamos hechos de ese pájaro
que se lanza a volar de sus cenizas,
y que nosotros,
cuando entramos en llamas, no tenemos
más trabajo que abrirnos
y ser
las llamas?

GALWAY KINNELL
Versiones de Aurelio Asiain
publicadas antes aquí, aquí y aquí.

 


 

La llave

Perugino: Cristo le entrega las llaves a San Pedro. Capilla Sixtina, 1481-82


LA LLAVE

La puerta
al huerto amurallado, ese lugar
en el que nunca he estado,
se abrió

con un sencillo giro
de la llave
que todos estos años
he cargado conmigo.

ROBIN ROBERTSON / a.a.
De Hill of Doors (2013), en Sailing the Forest: Selected poems, que salió hoy a la venta.

Tres poemas de Nathalie Handal

GAZA

En la pequeña franja
agujeros oscuros tragaban corazones
y un niño le dijo a otro
aguanta la respiración
cuando el viento nocturno
ya no sea el país de los sueños


GENTE DE GAZA

Morí antes de vivir
Viví una vez en una tumba
que no es bastante grande, ahora me dicen,
para todas mis muertes


PIECECITOS

Una madre ve a otra
—un mar de cuerpecitos
quemados o decapitados
las rodea—
y pregunta:
¿Cómo lloramos esto?

Trad. a.a

Three Poems for Gaza, aparecieron el 29 de julio en World Literature Today

Herzog y Deltoro: pollos y gallinas

Jesús Silva-Herzog Márquez nos recordó hace días una entrada de su blog que señalaba el video en que Werner Herzog despotrica contra los pollos,

Werner Herzog on Chickens from Tom Streithorst on Vimeo.

y a mí, como la primera vez que lo vi, me recordó los poemas de Antonio Deltoro sobre las gallinas en su primer libro, Algarabía inorgánica (una plaquette de La máquina de escribir de Federico Campbell que fue también el primer libro sobre el que escribí una reseña, en 1979):

ÁNGELES COBARDES

Tienen alas y no vuelan. Su mirada estúpida y cruel, su grotesco y ridículo estar aquí. Desterradas del infierno, insoportable su mezquindad para los seres grandiosos y soberbios. Ángeles caídos con las alas atrofiadas por la impotencia. A ciegas, sin saberlo, buscan con el pico sus infernales orígenes. Condenadas por su cobardía a la superficie, llevan en su carne, carne de gallina, el castigo. Muchedumbre de soledades en el corral que en venganza se matan a picotazos. Demonios desterrados, ángeles caídos, tienen alas y no vuelan, condenados por su cobardía a la superficie.


NOCTURNO DE LAS GALLINAS

En el corral vecino matan a una gallina. ¿Cuántas habrán muerto esta noche? Ahora es un cerdo el que se queja del cuchillo. Noche de insomnio en la que se adivina entre las mantas la intemperie del frío. Noche en la que la muerte se cuela, entre las mantas, como un anticipo.

Ayer mismo, mientras cenábamos entre muchachas rubias, en la mesa vecina, el silencio y el grito se daban de picotazos. Una pareja ya metida en la edad, se clavaba una y otra vez en la náusea y en el infarto. Él, rojo, gritaba con los ojos inyectados, llenándose el buche con grandes trozos de carne, había un gesto estúpido y cerril en su rostro gallináceo. Ella, triste y cruel, calva de plumas, no le miraba, silenciosa, aguardaba  a que estallara. Él lo sabía, le hería su silencio, que era la envoltura perfecta del odio, su silencio presagiaba hemorragias.

Ahora otro cerdo es degollado. ¿Y nosotros, que pendemos del dolor, cabezas de cerdo atravesadas por un ojo por el gancho de la sorpresa, cómo sentimos todavía los picotazos? ¿Y ustedes, qué hacen ahí, entre las muchachas rubias y el degollado?

Cinco de @jgrillo310 (John Grillo)

 

Instagram: @jgrillo310

Wikipedia: John Grillo

Gerardo Deniz: “El palíndromo es un dios”

—Según el poeta Josué Ramírez, cierta vez le escuchó decir, refiriéndose al palíndromo: “Es un dios”. ¿Qué quería decir con esto?
—Quise referirme con estas palabras al hecho de que una curiosa fuerza parece ayudar (o impedir) a la capacidad de escribir palíndromos: hay gente de todas clases y niveles a quienes, sencillamente, los palíndromos no se les dan. En cambio, a otras personas les resulta posible salir del paso con decoro. Es interesante ver la clase de churros a que este fenómeno (o lo que sea) conduce. Por supuesto, la cumbre la alcanza Darío Lancini, como en todo lo que tiene que ver con palíndromos. Pero, además, el dios del palíndromo es tan indefinible como eficaces son sus resultados. Y eso es todo.

 

Gerardo Deniz, en entrevista con Fernando García Ramírez: Letras libres, septiembre de 2004

 

El valle de los muñecos

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