Franketiénne: Dialecto de los ciclones

    Uso todos los días el dialecto de los ciclones enloquecidos.
Digo la locura de los vientos en contra.
    Uso todas las tardes el patois de las lluvias furiosas.
Digo la furia de las aguas que se desbordan.
    Les hablo todas las noches a las islas caribes con el lenguaje de tempestades histéricas. Digo la histeria de la mar en celo.
    Dialecto de los ciclones. Patois de las lluvias. Lenguaje de las tormentas del idioma. La vida en espiral desenvolviéndose.
    Fundamentalmente la vida es tensión. Hacia algo. Hacia alguien. Hacia uno mismo. Hacia el punto de maduración en que se desenredan lo viejo y lo nuevo, la muerte y el nacimiento. Y todo ser se realiza en parte en la búsqueda de su doble, una búsqueda que se confunde en el límite con la intensidad de una necesidad, un deseo y una empresa sin fin.
    Pasan unos perros —siempre me osesionaron los perros callejeros— y le ladran a la silueta de la mujer a la que sigo. Luego la imagen del hombre al que busco. Luego mi doble. Luego un rumor de voces que se escapan. Durante tantos años. Treinta siglos, diríamos.
    La mujer se fue sin mayor alharaca. Con mi corazón sin ton ni son. El hombre nunca me dio la mano. Mi doble está siempre delante de mí. Y las gargantas desbaratadas de los perros nocturnos aúllan terriblemente con el ruido de un acordeón roto.
    Entonces me resuelvo en tempestad de palabras que claman la hipocresía de las nubes y la falsedad del silencio. Ríos. Tempestads. Relámpagos. Montañas. Árboles. Luces. Lluvias. Océanos salvajes. ¡Llévenme en la médula frenética de sus articulaciones! ¡Llévenme! Una pizca de claridad basta para hacerme posible. Para aceptar la vida. La tensión. La ley inexorable de la maduración. La ósmosis y la simbiosis. ¡Llévenme! El rumor de unos pasos, una mirada, una voz conmovida bastan para que viva feliz con la esperanza de que es posible el despertar de los hombres. ¡Llévenme! Porque una nada basta para que diga la savia que circula en la médula de las articulaciones cósmicas.
    Dialecto de los ciclones. Patois de las lluvias. Lenguaje de las tempestades. Digo la vida en espiral desenvolviéndose.

Snow-Storm, engraved by R. Brandard published 1859-61 by Joseph Mallord William Turner 1775-1851

Versión de Aurelio Asiain

La imagen de la espiral, que articula este poema, es recurrente en la obra de Franketiénne (1936, Ravine-Sèche, Haiti), patriarca de las letras haitianas y uno de los poetas mayores del Caribe. Ha sido candidato al Premio Nobel.