El blog de Aurelio Asiain

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Mes: marzo, 2013

Cómo se elige al Papa

Un caniche que no levanta un palmo es un juguete.
Casi siempre un juguete es una imitación
de algo que usan los adultos.
A los papas con pelo sin cortar les dicen papas de cuerda.
Si el cabello de un papa no se cuida,
crece tan largo que se va enroscando
en largas trenzas que semejan cuerdas.
Los rizos son muy firmes si están cortos.
Los papas son muy inteligentes.
Los hay de tres tamaños diferentes.
Los mayores son papas estándar.
Los medianos son papas miniatura.
Podría seguir así, podría decir:
“He aquí papa cuadrado y ordenado,
de buenas proporciones, aire alerta
y expresión de curiosidad brillante”,
mas no lo haré. Cuando un caniche muere
todos los cardenales se reúnen
en el 7-Eleven más cercano.
Beben Slurpees hasta que hay alguno
que vomita, y lo invisten nuevo papa.
Ya con plenos poderes recorre las estepas,
a solas, día y noche, llueve o truene.
El nuevo Papa elige su nombre como papa,
“Wild Bill”, “Buffalo Bill” o algo así.
Calza zapatos rojos con una cruz bordada al frente.
Casi no hay papa al que no llamen “Bebito”, porque no hay
nada como crecer e irse volviendo papa.
No deja de crecerles y cambiarles el cuerpo,
pero hay cosas que a veces los hacen infelices.
Tienen que ir solos al baño,
y casi todo el tiempo están durmiendo.
Los padres no parecen capaces de ayudarlos a crecer.
Les repiten que no miren por las ventanas,
pero colman el cielo.
Se diría que están allí tranquilamente,
pero están aprendiendo algo más.
Quién sabe qué: no somos como ellos.
Ni siquiera podemos vestirnos como ellos.
Bichos rojos o ácaros parecemos al lado.
Creemos divertirnos cortando los monitos del periódico,
mientras en realidad comemos migajas de sus manos.
Somos pequeños gérmenes que no ve el microscopio.
Cuando un papa está listo para entrar en el mundo,
intentamos cantar, pero no ajustan bien las palabras y la música.
Hay papas de cuerpo entero un millón de veces más grandes que nosotros.
Abren la boca a intervalos regulares.
Muelen y muelen trozos de la cruz
y los escupen. Moscas negras se aferran a sus labios.
Una vez elegidos reciben un tazón de crema
y un cachorro. Las cejas son una protección
cuando el Papa atraviesa la espesura
en busca de su oveja.

*

JAMES TATE
señalado por Claudio López Lamadrid en el blog de Michael Robbins
versión de Aurelio Asiain

La poesía

Como el ciego diamante guarda una
chispa del primer fuego del planeta
presa en su red de hielo para siempre,
no queda en el poema el calor del amor,
sino apenas el átomo del amor que lo extrajo
del silencio: y si prenden las brasas encendidas
de su amor, el poeta oye su voz de pronto
impostada: un cantante de bar, un jactancioso
de su hondo sentimiento, o náufrago de violines;
pero si es más estable la luz que arroja, sabe
que cuando llegue al fin sonará el verso puro
anónima y sereno como fuente en el monte.
Bajo el cielo de azul indiferente, el agua
canta y no canta nada, no tu nombre, no el mío.

*

DON PATERSON,
de The Eyes, en Selected Poems

Versión de Aurelio Asiain

La casa del sueño

Soñé diez años con la misma casa:
me aprendí corredores y cornisas, las vetas
de tablones y duelas, cómo entraba la luz
cada hora en cada cuarto. De sueño en sueño, eran
cada vez más perfectos las líneas y los ángulos.

Andando el bosque este verano, cerca de un pueblo
en que nunca había estado, vi el portal conocido,
y detrás el sendero de siempre. Y allí estaba,
con cartel de se vende y rodeada de alerces,
pinos y sicomoros: la casa de mis sueños.

Así que toqué el timbre, y salió el propietario.
Le pregunté si no le resultaba extraño
que yo se la mostrara. A la izquierda, le dije,
está el recibidor, con sus libreros; gire
y verá el comedor, y detrás la cocina.

Subíamos a ver las cuatro habitaciones
de ventanas salientes y cortinas azules
pero algo me detuvo, en seco, en el rellano:
una puertita roja que no había visto nunca.
Me dijo que era nueva, la habían puesto ese día.

Le pregunté al bajar cuánto pedía. Era
tan poco que no pude ocultar mi sorpresa,
pero dije: la tomo. Me explicó lo barato:
es que estaba encantada. Dije que no importaba:
me venía muy bien, porque yo era el fantasma.

Hace un mes de eso, tengo las llaves ya y exploro,
conozco cada cuarto como mi propio cuerpo,
hasta que la puertita roja viene a mi mente.
Son demasiado grandes las llaves, salvo una
no mayor que la garra de un gorrión. Me arrodillo

y abro la cerradura. Y allí, en la oscuridad,
hay una casa en miniatura. Por las ventanas,
detrás de las paredes, vi a mi hijo sano y salvo.
Ha crecido tan poco. ¡Mírenlo nada más!
El niño que soñé murió hace ya diez años.

*

ROBIN ROBERTSON

*

De Hill of Doors

Versión de Aurelio Asiain

La casa del rumor

a partir de Ovidio

Hay un lugar en el centro del mundo,
entre la tierra y el cielo y el mar,
en que todo sonido puede oírse,
donde todo se ve.
Aquí vive el rumor,
que en lo alto de un monte hace morada.
Es una casa abierta
noche y día: un domo de aberturas
y ventanas dispuestas
como un millón de ojos que observan
fijamente, sin parpadear,
sin puerta ni cerrojo en sitio alguno.
Tienen oídos sus paredes.
Son oídos. La casa,
hecha toda de bronce
en finas hojas resonantes,
zumba incesantemente con palabras
que se repiten y replican, vuelta
y vuelta y vuelta y una vez
y otra vez en la baja
murmuración, la voz que se hace eco.
No hay lugar en silencio,
solo el murmullo de las voces
como olas susurrantes o apagado
rodar del trueno en su último desplome.
Casa tomada por las sombras
en la que van y vienen los fantasmas,
es huésped el rumor y la mentira
y la verdad se mezclan:
palabras, frases, hechos y ficciones,
fabricaciones, todo confundido.
Una historia se esparce a cada vuelta
y crece y cambia y cada quién la cuenta
poniendo a lo que oyó de su cosecha.
Todo aquí se vigila y se intercepta:
una legión de ángeles lo graba.
Viven aquí Credulidad y su imprudencia,
el temerario Error
y la Dicha insensata. Los Susurros
tienen aquí su casa y lado a lado
la Sedición de pronto, el Miedo trémulo.
El Rumor mismo
oye todo y ve todo
lo que ocurre en los cielos,
en el mar o en la tierra;
Guardia, vigía, cámara de ecos,
no olvida nada,
no olvida a nadie mientras barre el mundo.

ROBIN ROBERTSON

*

De Hill of Doors

Versión de Aurelio Asiain