La poesía

Como el ciego diamante guarda una
chispa del primer fuego del planeta
presa en su red de hielo para siempre,
no queda en el poema el calor del amor,
sino apenas el átomo del amor que lo extrajo
del silencio: y si prenden las brasas encendidas
de su amor, el poeta oye su voz de pronto
impostada: un cantante de bar, un jactancioso
de su hondo sentimiento, o náufrago de violines;
pero si es más estable la luz que arroja, sabe
que cuando llegue al fin sonará el verso puro
anónima y sereno como fuente en el monte.
Bajo el cielo de azul indiferente, el agua
canta y no canta nada, no tu nombre, no el mío.

*

DON PATERSON,
de The Eyes, en Selected Poems

Versión de Aurelio Asiain