Koichi Iijima: La lengua materna

Medio año pasé en el extranjero
y ni una sola vez se me ocurrió
escribir un poema.
Olvidado de mí,
vagaba.
“¿Por qué no escribes más?”, me preguntaban.
Y no sabía qué decir.

Luego volví a Japón
y por un tiempo
no pude dejar de escribir.
Ahora al fin entiendo
lo que me pasó ese medio año
en que dejé de escribir poesía.
Entré de nuevo
en la lengua materna.

En la expresión “lengua materna”
están la madre, el país, la lengua.
Medio año pasé queriendo convencerme
de que había cortado con la madre, el país y la lengua.
Andaba por la realidad
sin herirme.
Apenas si tenía
necesidad
de escribir poesía.

En abril, Paul Celan
Se suicidó arrojándose al Sena.
Puedo entender lo que hizo
el poeta judío.
La poesía es triste.
La poesía, dicen,
rectifica el idioma.
Pero yo no lo creo.
Cada día me hiero
con mi lengua materna.
Tengo que irme cada noche
a otra lengua materna.
Por eso puedo escribir poesía
y seguir existiendo.

Traducción de Masashi Yano y Aurelio Asiain