El blog de Aurelio Asiain

Todo lo que está aquí ocupa más de 140 golpes de teclado.

La ejecución del elefante

Topsy, una elefanta india de diez metros de altura y seis toneladas, se había vuelto temperamental y en tres años había matado a tres trabajadores del circo que la molestaban. Cuando el cianuro en las zanahorias resultó tan ineficaz como el intento de colgarla, se decidió que Thomas Alva Edison la electrocutara. El anuncio de la ejecución atrajo, el 4 de enero de 1903, a millar y medio de personas a Coney Island. La muerte de la elefanta ha sido ocasión de artículos, tiras cómicas, cuentos, novelas, poemas (como los de Paul Muldoon, W. S. Merwin y George Bradley) y, naturalmente, una entrada de la Wikipedia que no registra todo lo anterior —hasta este instante— pero sí mucho más.

Yo no fui

Elefante y ballena

Itō Jakuchū (伊藤 若冲?, 1716-1800), Biombo con elefante y ballena.

Leo con sorpresa en la Wikipedia:

Debido a que cada vez más escritores utilizan las redes sociales, particularmente el Twitter, se lanzó una convocatoria para un ciclo de sesiones vía Twitter llamado «140 caracteres», por iniciativa del Instituto Nacional de Bellas Artes y con la intención de explorar «las posibilidades creativas» del medio. La primera sesión se llevó a cabo el 22 de febrero de 2011 y se denominó «La llegada de la Twiteratura».Asiain participó en estas sesiones junto a otros escritores como Alberto Chimal. Entre los tópicos a tratar estaban «La vida literaria (Twitter como herramienta social para escritores y espacio de difusión cultural)» y «Más allá de Twitter: polémicas y relación de Twitter con otras artes y medios».

Es mentira. El INBA anunció que yo participaría en esas reuniones sin haberme invitado. Publiqué entonces varios tuits advirtiéndolo pero nadie me dio una explicación, pese a que los organizadores me leen en Twitter —por eso me anotaron en el cartel, y porque más de un año antes, el 18 de febrero de 2010, había publicado una serie de tuits que se leyeron mucho sobre Twitter como espacio de literatura, idea que muchos encontraban ridícula.

Lo que a mí me parece ridículo es el término “twitteratura”, y más que tres o cuatro personas se sienten ante unas cuantas decenas para decir lo que cabría en tuits, con un público de miles, sin costo. Y sin el cobijo institucional y los mármoles. Uno de los invitados a esas reuniones escribió que ese había sido el día más importante de su vida. No lo dudo. Lamento que el argumento para convencerse de que en Twitter se puede escribir literatura sea la sanción de Bellas Artes o la de las páginas impresas de cualquier revista.

En fin. Supongo que nadie me aclarará nunca nada y la mentira de que participé en esas reuniones reaparecerá cada tanto en mi curriculum.

Irán por ti las nubes

Elephant with exploding dust, Amboseli, 2004
©Nick_Brandt, 2010


Irán por ti las nubes.
Sus dragones cambiantes,
sus elefantes,
te darán a la orilla de este río.
Irán por ti las nubes,
las mirarás conmigo.

 

A.A.

_______
Escrito primero aquí, después de leer estoesto.

Elephant Drinking, Amboseli, 2007
@Nick_Brandt

Even elephants are made of light

Even elephants are made of light

©Aurelio_Asiain
Angkor Thom, Camboya, 9 de marzo de 2009

Canción totémica del elefante

Canción totémica del elefante, por cuervo

Hace mucho tiempo
Dios creó a un elefante
Y era tierno y delicado
Nada estrafalario
Nada melancólico

En la maleza las Hienas cantaban: Eres hermoso…
Exhibían sus muecas y hocicos calcinados
Como muñones descompuestos
Envidiamos tu gracia
Al bailar entre los espinos
Oh llévanos contigo al Reino de la Paz
Oh mirada inmortal de inocencia y bondad
Líbranos de los hornos y la furia
De nuestros rostros renegridos
Estos infiernos nos consumen
Nuestros dientes son rejas
La muerte un constante enemigo
Grande como la tierra
Fuerte como la tierra.

Y las Hienas corrieron a esconderse en la cola del Elefante
Como en un paraguas de goma
Y él caminaba alegre por el mundo
Pero no era Dios no ni estaba en su poder
Corregir a los condenados
Cegados por la ira la locura
Encendieron sus bocas le abrieron las entrañas
Lo partieron en múltiples infiernos
Para gritar sus muchas partes
Devoradas, hinchadas
En una procesión de risas infernales.

En la Resurrección
El Elefante corrigió sus piezas
Ensambló patas como planchas
Y un cuerpo a prueba de colmillos
Huesos blindados, un cerebro irreconocible
Y ojos de anciano, sabios y traviesos.

Y ahora el Elefante, ingrávido y enorme,
Cruza la claridad anaranjada y la penumbra azul del más allá
Como un sexto sentido andante
Y en dirección opuesta y paralela
Al pie de un horizonte deshojado que tiembla como un horno
Van las hienas, insomnes,
Galopan entre azotes
Doblan sus banderas de parias
Contra vientres hinchados de risa putrefacta
De ronchas negras y derrames
Y cantan: «Nuestra es la tierra
Encantada, y bella
Es la infecta boca del leopardo
Y las tumbas de la fiebre
Pues eso es cuanto tenemos…»
Y vomitan su risa.

Y el Elefante canta en lo más hondo de la selva
Sobre un astro de paz indolora y eterna
Pero ningún astrónomo sabe dónde encontrarla.

TED HUGHES,

en versión de Jordi Doce,

en esta entrada de su blog.